(Escenas de Ciudad)
Camilo era un hombre culto, ilustrado.
El casi no recuerda ya su historia.
Un día se hizo a la mar.
Hoy no sabría decir por qué.
Estudioso de la literatura y de la lengua hispana.
Filósofo, historiador, conoce el pentagrama al derecho y al revés.
Domina el inglés y se hace entender perfectamente en francés.
Tuvo miedo, dice.
Tuvo miedo de lo que venía.
Se dejó llevar por lo que le dijeron quienes sabían menos que él:
quienes -quizás también- valían menos que él, pero tenían más que perder.
Y un día se hizo a la mar.
Camilo, el maestro que nunca aprendió a nadar.
Cuarenta años pesan ya sobre su espalda, y, quien lo ve, dice que son muchos más. Ayer pasé por su lado.
Dormía echado sobre el pavimento frío del bulevar.
Le oí un quejido que me sonó a "por qué" e imaginé que soñando se preguntaba "por qué me dejé engañar".
El paraiso está a tus pies siempre donde sea que tú estás.
A menudo lo encuentro caminando el bulevar.
Mucha gente se aparta, le huyen como si le temieran; yo me detengo a conversar.
Debajo de los sucios harapos con que viste, detrás del hedor ocasional, de su permanente aliento maloliente a alcohol, hay una persona con una gran necesidad de ser rescatada de algo que ni él mismo entiende.
Yo no intento rescatarlo de nada.
No creo que, a estas alturas, él quiera, realmente, ser rescatado.
Me acerco a él porque me agrada su conversación y nunca me ha parecido un personaje peligroso.
Sólo por curiosidad, y un poco escéptico por saber hasta qué punto se inventa o dice verdad, cierto día le menciono un tema sobre el cual debo hacer una monografía como tarea escolar.
Me da una clase magistral en algo más de dos horas que dura nuestro encuentro.
Cuánta precisión en sus apreciaciones. Cuánta exactitud en sus planteamientos.
Cuánta lógica en sus conclusiones, según podría comprobar, después, tras la lectura de una buena cantidad de textos especializados.
Fue tan clara su exposición que intenté recordar sus propias palabras al momento de escribir mi ensayo.
En suma, me parecía, con mucho, más completo el conocimiento adquirido a través de Camilo que aquel otro impreso en los libros de texto.
Nunca tanto éxito volví a tener en toda mi vida de estudiante.
Nunca pude agradecérselo.
Fue aquella tarde la última vez que le vi.
Ahora, con los codos apoyados en el barandal del puente y la cara entre las manos, miro al bulevar que discurre por debajo, como siempre, pero no es ya ni la sombra de lo que fue; menos aún, de lo que pudo llegar a ser si alguien se hubiera ocupado de darle el más mínimo de los cuidados.
Intento ver la figura de Camilo echado en alguno de los rincones, debajo de alguno de los deteriorados bancos de cemento y me pregunto cuántos Camilos pasearon -y pasean- las calles de esta ciudad, empujados, quizás, por la falta de una mano en que apoyarse cuando el abismo se abre bajo sus pies para llevárselos y no devolverlos más.
¡Cuántas mentes brillantes ahogadas en alcohol, por las manos de la indigencia! ¡Cuánto científico!
¡Cuánto poeta!
Quien tenga algo que objetar acerca de lo que yo escribo, sólo piense y recuerde que: Lo que expongo, es mi experiencia y mi pensamiento; no puedo exponer ni su experiencia ni su pensamiento. Si mi experiencia fuese igual que su experiencia y mi pensamiento fuese igual que su pensamiento, entonces usted sería yo... y de ello, a ambos nos libre Dios.
domingo, 25 de octubre de 2009
domingo, 30 de agosto de 2009
Respeto el derecho que tiene el necio a ser necio, pero exijo igual respeto para el derecho que yo tengo a que su necedad no me alcance.
Réflex y Onando
Réflex y Onando
miércoles, 26 de agosto de 2009
Cuento con Mujer de Funcionario
(Escenas de Ciudad)
Corren los días del año 2009. Son días de controversia. De alguien que intenta aplicar una ley a otros que buscan las mil y una formas de evadirla. De gente que trabaja, y gente que ve cómo otros trabajan... Para quien pregunte ¿de qué viven estos? la respuesta es simple: del trabajo de aquellos. Digámoslo, pues, de otra manera: días de gente que trabaja y gente que se aprovecha del trabajo de otros. Días de gente que intenta construir y gente que sólo busca destrucción, amparándose en el clásico e inobjetable derecho a la libre expresión. Días, en fin, de días como los días de cualquier otro año, pero estos, en particular, son los de 2009.
Por estos días, la mujer de Antonio detesta cuanto tenga aroma a gobierno. No a cualquier gobierno. Eso sería mucho decir. Detesta cuanto tenga que ver, en particular, con la gente que, en estos días, gobierna su país; el país en el que nació y el país en el que vive (porque, nunca se lamentará lo suficiente, le negaron la visa de aquel otro en el que sueña vivir). Dice que "nunca en este país se robó tanto", que "nunca la corrupción fue ni tan grande ni tan descarada". Habla de la "doble moral de esta gente que aparece en televisión dando un discurso de honorabilidad por la mañana para luego, en la tarde, llenarse los bolsillos haciendo, justamente, todo lo contrario. Ahí tienes al alcalde ... sí, ese ... ¿hace cuánto que se hizo cargo de la alcaldía? ¿dos años? ¿cómo puede un pata-en-el-suelo, como era él, salido del mismo barrio donde yo vivo, en no más de dos años, con un miserable sueldo de alcalde, que al fin y al cabo no es sino un funcionario más, de alto rango, ¡sí!, pero funcionario al fin, comprarse un carro tan caro como el que tiene? ¡Y no mencionemos la tremenda quinta que está a punto de comprar! ¡imagínate! Cancha de tenis, dos piscinas, una exterior y otra interior, más pequeña, claro, en una especie de gimnasio con solarium y todo. Habitaciones como para un regimiento y un baño en cada habitación. ¡Vale todo el dinero del mundo y un poco más! ¡Es impresionante! Ya la vas a ver. Queda a dos calles del lugar a donde vamos ... ¡Ay, niña!, ¿Cómo crees que lo sé?, de fuentes fidedignas. Me lo contó mi comadre Juana, que se encontró, en estos días, en la peluquería, con una conocida suya, gente de toda confianza y total credibilidad, casada con el hijo de uno de sus guardaespaldas ... " Todo esto conversa la mujer de Antonio con su gran amiga Claudia, mientras conduce aquel lujoso bmw último modelo, recién comprado, rumbo al lugar en que la espera un corredor de bienes raíces para mostrarle la casa, junto a los campos de golf, que Antonio le va a comprar con el dinero que, su sueldo de funcionario, le ha permitido ahorrar durante los seis meses que tiene trabajando para el gobierno, como inspector, en la Administración Nacional de Aduanas.
Corren los días del año 2009. Son días de controversia. De alguien que intenta aplicar una ley a otros que buscan las mil y una formas de evadirla. De gente que trabaja, y gente que ve cómo otros trabajan... Para quien pregunte ¿de qué viven estos? la respuesta es simple: del trabajo de aquellos. Digámoslo, pues, de otra manera: días de gente que trabaja y gente que se aprovecha del trabajo de otros. Días de gente que intenta construir y gente que sólo busca destrucción, amparándose en el clásico e inobjetable derecho a la libre expresión. Días, en fin, de días como los días de cualquier otro año, pero estos, en particular, son los de 2009.
Por estos días, la mujer de Antonio detesta cuanto tenga aroma a gobierno. No a cualquier gobierno. Eso sería mucho decir. Detesta cuanto tenga que ver, en particular, con la gente que, en estos días, gobierna su país; el país en el que nació y el país en el que vive (porque, nunca se lamentará lo suficiente, le negaron la visa de aquel otro en el que sueña vivir). Dice que "nunca en este país se robó tanto", que "nunca la corrupción fue ni tan grande ni tan descarada". Habla de la "doble moral de esta gente que aparece en televisión dando un discurso de honorabilidad por la mañana para luego, en la tarde, llenarse los bolsillos haciendo, justamente, todo lo contrario. Ahí tienes al alcalde ... sí, ese ... ¿hace cuánto que se hizo cargo de la alcaldía? ¿dos años? ¿cómo puede un pata-en-el-suelo, como era él, salido del mismo barrio donde yo vivo, en no más de dos años, con un miserable sueldo de alcalde, que al fin y al cabo no es sino un funcionario más, de alto rango, ¡sí!, pero funcionario al fin, comprarse un carro tan caro como el que tiene? ¡Y no mencionemos la tremenda quinta que está a punto de comprar! ¡imagínate! Cancha de tenis, dos piscinas, una exterior y otra interior, más pequeña, claro, en una especie de gimnasio con solarium y todo. Habitaciones como para un regimiento y un baño en cada habitación. ¡Vale todo el dinero del mundo y un poco más! ¡Es impresionante! Ya la vas a ver. Queda a dos calles del lugar a donde vamos ... ¡Ay, niña!, ¿Cómo crees que lo sé?, de fuentes fidedignas. Me lo contó mi comadre Juana, que se encontró, en estos días, en la peluquería, con una conocida suya, gente de toda confianza y total credibilidad, casada con el hijo de uno de sus guardaespaldas ... " Todo esto conversa la mujer de Antonio con su gran amiga Claudia, mientras conduce aquel lujoso bmw último modelo, recién comprado, rumbo al lugar en que la espera un corredor de bienes raíces para mostrarle la casa, junto a los campos de golf, que Antonio le va a comprar con el dinero que, su sueldo de funcionario, le ha permitido ahorrar durante los seis meses que tiene trabajando para el gobierno, como inspector, en la Administración Nacional de Aduanas.
lunes, 24 de agosto de 2009
Entre tus labios
Todo sucede entre tus labios:
Desde el rumor que adormece los sentidos
hasta el grito de placer que despierta la vida,
Todo surge de tus labios
Todo viene de tus labios
Todo nace entre tus labios
Me estremezco entre tus labios
me enciendo, me apago
me agiganto, me contraigo
me acuesto, me levanto,
desaparezco y vuelvo a vivir
Todo entre tus labios
Esos tus labios,
que un día gritaron vida,
y que, abiertos al pecado,
claman hoy por redención.
Y yo encuentro redención entre tus labios.
¿Cómo no sentirme redimido entre tus labios
si veo el cielo
cada vez que con tus labios entablo conversación?
Y bebiendo en tus fuentes de miel reverdecidas,
doy rienda suelta al otoño de pasiones desprendidas
que despiertan la delicia de este nuevo amanecer.
agosto/2009
José L. Dasilva N.
Desde el rumor que adormece los sentidos
hasta el grito de placer que despierta la vida,
Todo surge de tus labios
Todo viene de tus labios
Todo nace entre tus labios
Me estremezco entre tus labios
me enciendo, me apago
me agiganto, me contraigo
me acuesto, me levanto,
desaparezco y vuelvo a vivir
Todo entre tus labios
Esos tus labios,
que un día gritaron vida,
y que, abiertos al pecado,
claman hoy por redención.
Y yo encuentro redención entre tus labios.
¿Cómo no sentirme redimido entre tus labios
si veo el cielo
cada vez que con tus labios entablo conversación?
Y bebiendo en tus fuentes de miel reverdecidas,
doy rienda suelta al otoño de pasiones desprendidas
que despiertan la delicia de este nuevo amanecer.
agosto/2009
José L. Dasilva N.
sábado, 4 de julio de 2009
Valiente Soldado
¡Qué valiente pareces, soldadito,
con tu fusil en la mano!
Qué valiente te ves y ¡qué pequeño!
¡Con qué pasión! ¡con cuánto empeño!
golpeas y haces, de poder, alarde...
Pero aquél, soldadito, que te ordena,
las armas, empuñar contra tu hermano,
más pequeño es que tú ¡y más cobarde!
(A un soldadito hondureño)
(publicado originalmente el 28/06/2009)
con tu fusil en la mano!
Qué valiente te ves y ¡qué pequeño!
¡Con qué pasión! ¡con cuánto empeño!
golpeas y haces, de poder, alarde...
Pero aquél, soldadito, que te ordena,
las armas, empuñar contra tu hermano,
más pequeño es que tú ¡y más cobarde!
(A un soldadito hondureño)
(publicado originalmente el 28/06/2009)
jueves, 2 de julio de 2009
En un futuro quizás lejano...
¿Detrás de quién esconderemos nuestra mediocridad
cuando ya Hugo Chávez no esté?
¿A quién responsabilizaremos por nuestros fracasos?
¿Quién nos servirá de catapulta para alcanzar
esos tan codiciados 15 minutos de gloria en televisión,
o esa primera plana, sueño de todo escritor decadente,
en algún periódico de mediana circulación?
¿Cómo sobrevivirán, en cualquier caso,
los medios de comunicación que no tienen hoy más tema
en sus programas de opinión?
¿Con qué temas se amenizarán las reuniones sociales,
bodas, cumpleaños, bautizos, comuniones y demás
cuando ya no tenga sentido hablar sobre lo mal que estamos
por culpa del tirano, dictador?
¿Qué justificación daremos, entonces, a los golpes de estado?
¿Cómo justificaremos la represión?
¿Cómo justificaremos, entonces, nuestra existencia
los que conocemos sólo una palabra
y cantamos sólo una canción?
cuando ya Hugo Chávez no esté?
¿A quién responsabilizaremos por nuestros fracasos?
¿Quién nos servirá de catapulta para alcanzar
esos tan codiciados 15 minutos de gloria en televisión,
o esa primera plana, sueño de todo escritor decadente,
en algún periódico de mediana circulación?
¿Cómo sobrevivirán, en cualquier caso,
los medios de comunicación que no tienen hoy más tema
en sus programas de opinión?
¿Con qué temas se amenizarán las reuniones sociales,
bodas, cumpleaños, bautizos, comuniones y demás
cuando ya no tenga sentido hablar sobre lo mal que estamos
por culpa del tirano, dictador?
¿Qué justificación daremos, entonces, a los golpes de estado?
¿Cómo justificaremos la represión?
¿Cómo justificaremos, entonces, nuestra existencia
los que conocemos sólo una palabra
y cantamos sólo una canción?
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