Le vi partir con la noche.
No al amparo de la noche,
como hacen algunos para escapar.
Le vi partir en la noche,
cuando la noche, a su vez, partía,
con la cabeza en alto,
listo para enfrentar la luz del día.
Después,
le vi llegar con el alba,
el día tercero,
para nacer, con el alba, nuevamente;
para ser alba de pueblo
y un guerrero al servicio de su gente.
Y el alba se hizo tras de él
como si le viniera persiguiendo
y el sol, por una vez, hizo el intento
de brillar con otra luz,
con esa luz que, dicen, es de todos
y para todos brilla igual.
Le vi esgrimir la cruz del perdón
con la humildad de quien se sabe obrero
y hablar del arado con pasión:
con la pasión, por la tierra, del labriego.
Le vi, también, convertirse en jornalero;
entregarse a sus sueños por entero...
y vi latir en sus sueños
sinfín de sueños ajenos:
los del "panita" Ruperto,
los de Flora y Ceferino,
los del viejo Canelón,
los que, en secreto, florecen
bajo techos de cartón...
Vi latir, en sus sueños, unos sueños
que, en verdad, no eran sus sueños.
No!
eran los sueños del cerro,
del caserío olvidado,
del campesino explotado,
de los que no tienen suelo...
Los sueños, en fin, que en sus sueños vi,
eran los sueños de Alí,
vale decir: los del pueblo!
Así es que, leyendo entre las lineas
de lo dicho y lo callado,
me pareció reconocer en su rostro
el rostro, hasta entonces, invisible
de miles de personas;
y en su voz, la de tantas gargantas
que por más que intentaron gritar
nunca pudieron...
Cientos, miles, millones de voces,
como una sola, corean desde entonces
el viejo canto del nuevo amanecer.
Quien tenga algo que objetar acerca de lo que yo escribo, sólo piense y recuerde que: Lo que expongo, es mi experiencia y mi pensamiento; no puedo exponer ni su experiencia ni su pensamiento. Si mi experiencia fuese igual que su experiencia y mi pensamiento fuese igual que su pensamiento, entonces usted sería yo... y de ello, a ambos nos libre Dios.
jueves, 15 de septiembre de 2011
lunes, 5 de septiembre de 2011
jueves, 1 de septiembre de 2011
Entre el querer y el deber
Entre el querer y el deber
discurren todos los sueños.
La conciencia se debate,
en combate
cuerpo a cuerpo,
con la pasión del instinto.
El mañana imposible.
El hoy prohibido.
Entre el querer y el deber, el camino
está hecho de silencios forzados
y versos proscritos.
Ecos vacíos a medianoche.
Melodías sin sonido
que buscan hacerse oir.
Hay una infinita necesidad de ser,
entre el querer y el deber.
Hay una infinita necesidad
de salir de la sombra,
dejarse ver a plena luz;
anunciarse, incluso, a toda voz:
Quiero!
Soy!
Entre el querer y el deber
el tiempo se mide en "cuandos"
y, el amor, de nostalgias se alimenta.
Entre el querer y el deber, el amor,
tiene sabor de ausencia!
miércoles, 31 de agosto de 2011
Esta mañana, madre...
Esta mañana desperté pensando en ti.
Creí sentir que entraste a mi habitación.
Te sentaste en el borde de mi cama.
Pusiste tu mano sobre mi frente
y en un susurro, como el de la hoja
que se mueve en el pino verde, dijiste:
- Ya es hora. Tienes que levantarte.
Lentamente abrí los ojos. Miré.
Ya no estabas a mi lado,
pero aún estabas conmigo,
como siempre has estado
-que así siempre ha sido-
Esta mañana, madre,
como tantas otras que no he dicho,
desperté pensando en ti.
sábado, 27 de agosto de 2011
viernes, 26 de agosto de 2011
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