A Antonio Díaz, un año después.
Has notado Señor, al jardinero
que tiene tu jardín tan bien cuidado?
Ayer, no más, estaba a nuestro lado
hoy es, de tus ángeles compañero.
Amigo del amigo. Verdadero
hermano a sus hermanos entregado.
Fue dar sin condición su gran pecado
y su mayor defecto, ser sincero.
El Cielo, con su marcha ganó un ángel.
Por eso, sin dudar, hoy te decimos
Señor, quienes de algún modo tuvimos
la ventura de haberle conocido,
Gracias por habernos permitido
tenerle tanto tiempo entre nosotros.
Cuando alguien se nos va, así, definitivamente, como tú te fuiste, para no volver, nuestro primer impulso es mirar al cielo y reclamar a Dios: ¿POR QUÉ TE LO LLEVASTE?, cuando más apropiado sería decir: GRACIAS, SEÑOR, POR TODO EL TIEMPO QUE LE PERMITISTE QUEDARSE ENTRE NOSOTROS.
Algunas almas puras tienen los días contados en el mundo de los mortales. Son ángeles con apariencia humana y, el privilegio de compartir con ellos, aún el más breve de los instantes, es un regalo que el Cielo nos da.
Un año después aún decimos: GRACIAS, SEÑOR, POR TODO EL TIEMPO QUE NOS PERMITISTE DISFRUTAR DE SU PRESENCIA!
José L. Dasilva N. / 2011
Quien tenga algo que objetar acerca de lo que yo escribo, sólo piense y recuerde que: Lo que expongo, es mi experiencia y mi pensamiento; no puedo exponer ni su experiencia ni su pensamiento. Si mi experiencia fuese igual que su experiencia y mi pensamiento fuese igual que su pensamiento, entonces usted sería yo... y de ello, a ambos nos libre Dios.
martes, 24 de mayo de 2011
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Basta rimar cuatro versos, con una ortografía y una gramática que demuestran -ambas- un profundo desconocimiento de lenguaje y, lo que es peor, un desinterés total por su estudio, para ser llamado poeta; especialmente, si tales versos exaltan la figura del presidente o enaltecen la revolución, aunque el autor no crea ni en esta ni en aquél.
Vivimos rodeados de aduladores y, lo peor, es que los más grandes -de los aduladores- están en cargos de poder.
Vivimos rodeados de aduladores y, lo peor, es que los más grandes -de los aduladores- están en cargos de poder.
martes, 30 de noviembre de 2010
Hasta ahora, la revolución cultural, de la mano de Francisco Sesto -alias Farruco- no ha servido más que para intercambiar una élite por otra y dar cabida en el mundo de la cultura, a una cantidad de artistas, frustrados y resentidos, que poco tienen que aportar al arte o a la cultura.
Es así como se organizan certámenes improvisados, sin el más mínimo criterio organizativo, para hacerle creer al artista popular que se le está tomando en cuenta, como una forma de callar -o mantener a raya- el verdadero espíritu creador.
Es así como se organizan certámenes improvisados, sin el más mínimo criterio organizativo, para hacerle creer al artista popular que se le está tomando en cuenta, como una forma de callar -o mantener a raya- el verdadero espíritu creador.
lunes, 29 de noviembre de 2010
Ideas al viento... ¿de qué sirven?
Las ideas son necesarias, mi estimado presidente Hugo Chávez Frías. No hay duda de ello: las ideas son algo imprescindible, pero no suficiente!
De nada sirve el "decir" si no se acompaña con el "hacer".
Las palabras al micrófono no sirven más que para llenar un espacio televisivo y hacer que una partida de inútiles ejerciten los músculos de sus brazos, aplaudiendo, como fanáticos ante la estrella de rock del momento.
Si no buscamos la manera de "hacer", y de que aquellos que hoy aplauden -sin más motivo que la adulación- comiencen a hacer el trabajo por el cual reciben un salario del estado, todos los conceptos ideológicos que podamos argumentar, terminarán siendo como el clima: tema de conversación social para quien no tiene nada de qué hablar.
De nada sirve el "decir" si no se acompaña con el "hacer".
Las palabras al micrófono no sirven más que para llenar un espacio televisivo y hacer que una partida de inútiles ejerciten los músculos de sus brazos, aplaudiendo, como fanáticos ante la estrella de rock del momento.
Si no buscamos la manera de "hacer", y de que aquellos que hoy aplauden -sin más motivo que la adulación- comiencen a hacer el trabajo por el cual reciben un salario del estado, todos los conceptos ideológicos que podamos argumentar, terminarán siendo como el clima: tema de conversación social para quien no tiene nada de qué hablar.
sábado, 27 de noviembre de 2010
Cuando el polvo regresa al polvo,el hombre se acerca a Dios...
(A Hilda, 21 años después de la siembra de su hijo)
Humo blanco fue el destino de sus sueños,
forzados a dormir cuando apenas despertaban.
Caudal de vida, condensada,
entre las luces de una mañana clara.
No pasa el tiempo en los relojes del recuerdo.
Hoy, como ayer, es joven el dolor
y pesado como saco de piedras en el alma!
Es fuerte el dolor,
hoy como ayer, y no se calma
aunque, ahogado en las tareas cotidianas,
a fuerza de costumbre,
se nos vuelva soportable.
No hay edad para el recuerdo.
No se mueven las agujas del reloj para la madre
que al hijo busca en los colores de la tarde
y sólo encuentra, entre recuerdos,
el camino sombrío hacia la noche
y una ausencia infinita en que abrazarse.
No hay edad para el recuerdo!
Es perenne el recuerdo a lo que se ama.
No envejece el recuerdo, ni una vida
es tiempo suficiente a la añoranza!
Humo blanco fue el destino de sus sueños,
forzados a dormir cuando apenas despertaban.
Caudal de vida, condensada,
entre las luces de una mañana clara.
No pasa el tiempo en los relojes del recuerdo.
Hoy, como ayer, es joven el dolor
y pesado como saco de piedras en el alma!
Es fuerte el dolor,
hoy como ayer, y no se calma
aunque, ahogado en las tareas cotidianas,
a fuerza de costumbre,
se nos vuelva soportable.
No hay edad para el recuerdo.
No se mueven las agujas del reloj para la madre
que al hijo busca en los colores de la tarde
y sólo encuentra, entre recuerdos,
el camino sombrío hacia la noche
y una ausencia infinita en que abrazarse.
No hay edad para el recuerdo!
Es perenne el recuerdo a lo que se ama.
No envejece el recuerdo, ni una vida
es tiempo suficiente a la añoranza!
sábado, 30 de octubre de 2010
A Nestor Kirchner
Hasta el cielo lloró su muerte
cuando se abrió la calle
al paso último de su cuerpo.
cuando se abrió la calle
al paso último de su cuerpo.
domingo, 10 de octubre de 2010
a Juan Carlos de Borbón
Rescato unos versos que escribí ya hace tiempo con motivo de aquel tan sonado "por qué no te callas?". Obviamente están fuera de tiempo (... o no tanto!), pero aquí los dejo para que no se pierdan...
Amigo Don Juan Carlos, ¿qué le pasa?
¿no tiene platos sucios en su casa?
a qué tanto afán, por qué el empeño
de salir a barrer la casa ajena
cuando tiene la suya ¡ay, qué pena!
revuelta como nunca lo había estado?
Porque..., en su casa, Don Juan Carlos
-mírelo usted por arriba o por abajo-
como en todas
también se cuecen habas... ¡y a destajo!
Y digo yo, Juan Carlos, bien mirado,
¿A dónde se le fue la majestad?
¿Los años, sin piedad, se la han quitado?
la soberbia le pudo a la humildad
¡y quedó como un gran maleducado!
¿Será que aunque le duela la verdad,
los reyes son ya cosa del pasado?
¿Será que en estos tiempos, "vuesa alteza",
además de ser rey hay que ser mago
para ser, como rey, algo querido,
y ocupar un puesto compartido,
cada vez más relegado,
  en Navidad?
Se nota que en su casa, rey -de paso-
no quedan ni gallinas que callar,
al punto que ya nadie le hace caso
y a las "indias" ha debido viajar
por sentirse nuevamente soberano...
pero esos indios, ¡oh, señor!
ya no cubren sus "vergüenzas" con la mano,
-algunos, incluso, visten D'ior-
han dejado atrás el taparrabos,
no responden a más amo que a sí mismos
y no aceptan seguir siendo sus esclavos.
Yo entiendo, señor Rey, su malestar.
Sus súbditos, rebeldes, no se callan
ni se arrodillan, ya, ante su presencia
¡qué falta de respeto a su excelencia
otrora tan querido y aplaudido!
pero eso no le otorga a usted licencia,
de perder de tal manera la paciencia
y venirse a poner como una fiera.
Debe usted entender la evolución
y no seguir viviendo en el pasado
(o acostúmbrese a llevar más de estos chascos)
las colonias, hoy día, están en frascos,
y se hallan al alcance de cualquiera
en cualquier tenderete del mercado.
Amigo Don Juan Carlos, ¿qué le pasa?
¿no tiene platos sucios en su casa?
a qué tanto afán, por qué el empeño
de salir a barrer la casa ajena
cuando tiene la suya ¡ay, qué pena!
revuelta como nunca lo había estado?
Porque..., en su casa, Don Juan Carlos
-mírelo usted por arriba o por abajo-
como en todas
también se cuecen habas... ¡y a destajo!
Y digo yo, Juan Carlos, bien mirado,
¿A dónde se le fue la majestad?
¿Los años, sin piedad, se la han quitado?
la soberbia le pudo a la humildad
¡y quedó como un gran maleducado!
¿Será que aunque le duela la verdad,
los reyes son ya cosa del pasado?
¿Será que en estos tiempos, "vuesa alteza",
además de ser rey hay que ser mago
para ser, como rey, algo querido,
y ocupar un puesto compartido,
cada vez más relegado,
  en Navidad?
Se nota que en su casa, rey -de paso-
no quedan ni gallinas que callar,
al punto que ya nadie le hace caso
y a las "indias" ha debido viajar
por sentirse nuevamente soberano...
pero esos indios, ¡oh, señor!
ya no cubren sus "vergüenzas" con la mano,
-algunos, incluso, visten D'ior-
han dejado atrás el taparrabos,
no responden a más amo que a sí mismos
y no aceptan seguir siendo sus esclavos.
Yo entiendo, señor Rey, su malestar.
Sus súbditos, rebeldes, no se callan
ni se arrodillan, ya, ante su presencia
¡qué falta de respeto a su excelencia
otrora tan querido y aplaudido!
pero eso no le otorga a usted licencia,
de perder de tal manera la paciencia
y venirse a poner como una fiera.
Debe usted entender la evolución
y no seguir viviendo en el pasado
(o acostúmbrese a llevar más de estos chascos)
las colonias, hoy día, están en frascos,
y se hallan al alcance de cualquiera
en cualquier tenderete del mercado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)